Soy Luisa Jiménez y desde muy pequeña estudié música en la Casa de la Cultura de Chía, un pueblo que queda en Colombia. Participé en la Banda Sinfónica, toqué clarinete y también aprendí a cantar. Aunque no lo creas, soy muy tímida en el escenario así que admiro tu labor de lanzarte al mundo y mostrar lo que haces musicalmente.
Tengo 34 años y estudié comunicación social y periodismo, he tenido experiencia en relaciones públicas y comunicación y marketing. Soy tímida en el escenario pero no en comunicaciones y es ahí donde entra mi labor en la industria musical.
Después de graduarme, estuve al frente de diferentes sectores como relacionista pública hasta que finalmente encontré mi rol en la música con mi profesión, descubriendo que podía ser agente de la industria musical y parte activa del equipo de los músicos para ayudarlos a crecer en sus proyectos musicales desde mi conocimiento.
Como uno no se la sabe todas y en esto también toca estudiar y obtener experiencia, he hecho diferentes cursos para adquirir habilidades en marketing y comunicación. Tengo un diplomado de Music Master 2.0 “ El negocio de música” de a Universidad Javeriana de Colombia, en comunicaciones estratégicas en la Universidad de la Sabana y comercio electrónico y marketing digital en la Universidad de la Salle.
Tengo para aportar ya 7 años de experiencia en la industria musical desde
producción de conciertos, festivales y jefe de prensa. Y te acompañamos con el método Pentagrama para que tengas más estructurado tu proyecto musical.
Soy Andrés Santiago Uribe. La música no fue una elección. Fue una condición de vida. A los 13 años, un profesor descubrió que tenía Oído Absoluto: una condición que me permite identificar cada nota como otros identifican un color. Ese día llegó mi primera guitarra eléctrica y desaparecieron las becas de derecho e ingeniería que había sobre la mesa. Solo pensaba en música.
Me gradué con honores de la Universidad Sergio Arboleda. Luego llegó la pandemia y con ella, la versión que tenía de lo que era “vivir de la música” se derrumbó. Fue también la mejor lección: aprendí a reconstruir desde cero, a hacer contenido, a trabajar con artistas reales en una productora, y a entender el negocio desde adentro.
Dos becas — Berklee College of Music y la Universidad Internacional de La Rioja — terminaron de darle forma a lo que hoy sé hacer.
Hoy sigo subiendo al escenario. Toco guitarra eléctrica, enseño finanzas, emprendimiento y estrategia en EMMAT y acompaño a artistas desde LJ Comunicaciones. La agencia que co-dirijo con Luisa Jiménez al ver el mismo problema en todas partes: talento real, sin estructura para sostenerse.
Mi historia es la prueba de que sí se puede vivir de la música. Y mi trabajo es que más artistas puedan decir lo mismo.